Las cintas para caminar, trotar o correr son típicas en el gimnasio. Abundan, siempre tienen demanda y no es porque sí.
A diferencia de correr en espacios abiertos, en el gym, con la cinta, ganás en seguridad al estar en un entorno controlado; evitas el riesgo de lesiones ya que no hay que preocuparse de pozos, piedras o desniveles traicioneros en el camino; y protegés tus articulaciones gracias al sistema de amortiguación de la cinta.
Nos ayuda, además, a hacer este tradicional ejercicio aeróbico porque permite controlar el esfuerzo que hacemos ya que la velocidad no varía y por lo tanto es más fácil entrenar a la intensidad deseada.
En Energym, nuestras máquinas son generosas en prestaciones: ofrecen distintas velocidades, que permiten caminar, trotar o correr al ritmo que deseemos; son reclinables, generando una pendiente en subida que invita a superar nuevos límites; y entregan valiosa información en el acto como la cantidad de calorías que estamos consumiendo, la distancia recorrida y el tiempo que nos insume la actividad.
En cuanto al físico y a nuestra salud, asegura múltiples y comprobados beneficios, siendo uno de los ejercicios más completos, ya que repercute en casi todo nuestro cuerpo, dándonos un gran atajo a la hora de obtener rendimiento.
Es una excelente actividad para bajar de peso, porque sobre ella gastamos calorías, que es ni más ni menos que lo que necesitamos quemar para perder kilos.
Tiene un alto y favorable impacto sobre la estructura corporal porque en la cinta son muchísimos los grupos musculares involucrados, tanto en brazos, piernas y caderas. Además, protege ligamentos y tendones, tonifica el cuerpo y elimina la flacidez.
Del mismo modo beneficia a nuestra estructura ósea, la que prácticamente tiene todas sus piezas funcionando al momento de la actividad, consiguiendo huesos más fuertes y reduciendo al máximo los riesgos de la osteoporosis.
Pero hay dos centros vitales de nuestro cuerpo que están en la primera fila de los beneficios: la cabeza y el corazón.
Caminar, trotar o correr sobre la cinta, incide directamente en el sistema cardiovascular, porque provoca mayor ritmo cardíaco y respiratorio que demandan un mayor flujo sanguíneo. Así, el corazón también se entrena sobre la cinta, haciéndose más fuerte y regulando automáticamente la presión arterial en su punto correcto.
Como el flujo sanguíneo aumenta en todo el cuerpo, llega obviamente al cerebro, que necesita de una circulación óptima para operar con un rendimiento saludable, mejorando la memoria y la concentración.
